jueves, 7 de abril de 2011

Sin título

El mundo se vuelve vacío
sus manos esquivan el viento.
Los días pasan rápido
no haces más que dormir
dormir despierta.
Los atardeceres deprimen el corazón
te dicen al oído que todo acabó
lo susurran en puntos suspensivos.
La luna es tu mejor amiga,
pero hay veces que no te entiende
y otras tantas no puedes verla
pues tus ojos se encuentran nublados.

Tu piel es un desierto,
tu espíritu no tiene más que soplos
aullidos invernales mientras
afuera reverdece.
Perdiste el amor en un vagón de tren
saltó por la ventana,
de seguro aún sigue con frío escondido entre los rieles.
Corres las cortinas
y el mundo sigue su movimiento habitual
y tú estás en pausa,
desenchufada,
esperando un shock eléctrico que vuelva a darte vida.

El momento es todo lo que tienes,
pero el pasado,
los recuerdos,
es lo único que, en verdad, tienes.
Sólo queda caer
cuando te has perdido a ti misma,
sólo queda esperar
cuando todos pasan alrededor sin dar limosnas,
sólo queda mirar la noche sin palabras.
A lo lejos,
un espejo se rompe.

martes, 5 de abril de 2011

"Abecedario" Pedro Aznar

Yo querría poder usar contigo, la voz de la poesía el tiempo todo.
Y evitar así
los oscuros laberintos de la mente; las dudas, las preguntas, la incertidumbre. Las palabras hirientes las contradicciones, el miedo. Hablar, solamente, desde aquel punto en mi pecho donde nace el fuego, sin la lina negra, sin el fujo imprevisible de las mareas. Después de todo, ¿para qué perderme en el abecedario, cuando sólo quiero decir te amo?

"Hombre que mira más allá de sus narices" Mario Benedetti

Hoy me despierto tosco y solitario
no tengo a nadie para dar mis quejas
nadie a quien echar mis culpas de quietud

Sé que hoy me van a cerrar todas las puertas
y que no llegará cierta
carta que espero
que habrá malas noticias en los diarios
que la que quiero no pensará en mí
y lo que es muchísimo peor
que pensarán en mi los coroneles
que el mundo será un oscuro
paquete de angustias
que muchos otros aquí o en cualquier parte
se sentirán también toscos y solos
que el cielo se derrumbará
como un techo podrido
y hasta mi sombra
se burlará de mis confianzas

menos mal
que me conozco

menos mal que mañana
o a más tardar pasado

sé que despertaré alegre y solidario
con mi culpita bien lavada y planchada
y no solo se me abrirán las puertas
sino tambien las ventanas y las vidas
y la carta que espero llegará
y la leeré seis o siete veces
y las malas noticias de los diarios
no alcanzarán a cubrir las buenas nuevas
y la que quiero
pensará en mi hasta conmoverse
y lo que es muchísimo mejor
los coroneles me echarán al olvido
y no solo yo muchos otros tambien
se sentirán solidarios y alegres
y a nadie le importará
que el cielo se derrumbe
y más de uno dirá que ya era hora
y mi sombra empezará a mirarme con respeto

será buena
tan buena la jornada
que desde ya
mi soledad se espanta.

"Yo fui la más callada..." Julia de Burgos


Yo fui la más callada
de todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto.

No me anunciaron lúbricas ceremonias sociales,
ni las sordas campanas de ancestrales reflejos;
mi ruta era la música salvaje de los pájaros
que soltaba a los aires mi bondad en revuelo...

No me cargaron buques pesados de opulencia,
ni alfombras orientales apoyaron mi cuerpo;
encima de los buques mi rostro aparecía
silbando en la redonda sencillez de los vientos.

No pesé la armonía de ambiciones triviales
que prometía tu mano colmada de destellos:
sólo pesé en el suelo de mi espíritu ágil
el trágico abandono que ocultaba tu gesto.

Tu dualidad perenne la marcó mi sed ávida.
Te parecías al mar, resonante y discreto.
Sobre ti fui pasando mis horarios perdidos.
Sobre mí te seguiste como el sol en los pétalos.

Y caminé en la brisa de tu dolor caído
con la tristeza ingenua de saberme en lo cierto:
tu vida era un profundo batir de inquietas fuentes
en inmenso río blando corriendo hacia el desierto.

Un día, por las playas amarillas de histeria,
muchas caras ocultas de ambición te siguieron;
por tu oleaje de lágrimas arrancadas al cosmos
se colaron las voces sin cruzar tu misterio...

Yo fui la más callada.
La voz casi sin eco.
La conciencia tendida en sílaba de angustia,
desparramada y tierna, por todos los silencios.

Yo fui la más callada.
La que saltó la tierra sin más arma que un verso.
¡Y aquí me veis, estrellas,
desparramada y tierna, con su amor en mi pecho!

"Canto Nupcial (título provisorio)" Susana Thénon


me he casado
me he casado conmigo
me he dado el sí
un sí que tardó años en llegar
años de sufrimientos indecibles
de llorar con la lluvia
de encerrarme en la pieza
porque yo -el gran amor de mi existencia-
no me llamaba
no me escribía
no me visitaba
y a veces cuando juntaba yo el coraje de llamarme
para decirme: hola ¿estoy bien?
yo me hacía negar
llegué incluso a escribirme en una lista de clavos
a los que no quería conectarme
porque daban la lata
porque me perseguían
porque me acorralaban
porque me reventaban
al final ni disimulaba yo
cuando yo me requería
me daba a entender
finamente
que me tenía podrida
y una vez dejé de llamarme
y dejé de llamarme
y pasó tanto tiempo que me extrañé
entonces dije
¿cuánto hace que no me llamo?
añares
debe de hacer añares
y me llamé y atendí yo y no podía creerlo
porque aunque parezca mentira
no había cicatrizado
solo me había ido en sangre
entonces me dije: hola ¿soy yo?
soy yo, my life, y añadí:
hace muchísimo que no sabemos nada
yo de mí ni mí de yo
¿quiero venir a casa?
sí, dije yo
y volvimos a encontrarnos
con paz
yo me sentía bien junto conmigo
igual que yo
que me sentía bien junto conmigo
y así
de un día para el otro
me casé y me casé
y estoy junto
y ni la muerte puede separarme.

lunes, 4 de abril de 2011

"El poeta es un fingidor" Fernando Pessoa


El poeta es un fingidor.
Finge tan profundamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que de veras siente.
Y quienes leen lo que escribe
sienten, en el dolor leído,
no los dos que el poeta vive,
sino aquél que no han tenido.
Y así va por su camino,
distrayendo a la razón,
ese tren sin real destino
que se llama corazón.

domingo, 27 de marzo de 2011

Diálogo con Huidobro

Dame el secreto para obtener mi paracaídas,
dejarme caer en lo desconocido del cielo
y buscas tus huellas para conocer el dulce poema concebido.
Mi esperanza queda en tu que será,
en lo que nunca es, pero debiera ser.
Dame el placer de secar mis cabellos con tu poesía
y quitame la agonía de haber perdido el ensueño.
Me enveneno dulcemente en tu aire manchado de sangre.
¿Merezco un paracaídas como imán del abismo?.
Espero la celestía en el equinoccio de tu nacimiento.
Quiero caer.
Planeo caer.
Sin pensar en qué caeré.
Sólo caer por caer cayendo en lo caído de las caídas inequívocas de mi vida.