miércoles, 1 de diciembre de 2010

Sin título

Un día desperté mujer,
pero me dijeron que era carne,
adorno, escoba
, jarro, amor,
sangre.
Entonces corrí
y en la soledad de mi desnudez
nos encontré a todas,

a todas libres,
a todas mujer.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Alicia toma té

Los vestidos están sucios,
los colores se destiñen lentamente en sus ojos.

Juguetes se agrandan y achican
saltan entre sus mareos interminables.
Luces corren de un lugar a otro
escondiéndose de su mirada.

El frenesí del movimiento y el sonido
no la dejan en paz.

Las muñecas desarman sus sonrisas,
los osos pixelan la habitación.

Esos son los resultados
de la hora del té,
acompañada de azúcar flor
y estampillitas de colores.

Misión

La mariposa abrió sus alas
para volar al universo
y morir en el intento
de dejar su huella.
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*Imagen de Scott Clark *

Ironía

Sonrisas quebradas,
oscuridad naciente,
ya no quedan lágrimas
en mis ojos secos.

Llantos nuevos,
luz falleciente,
tengo mi boca húmeda
llena de sonrisas.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Tengo pena

Tengo pena en los pies
la tierra se ha ido,
sólo queda viendo, marea, viento y nada.
Nuestra tierra se ha ido,
mi gente camina en soplidos,
en olas, en suspiros, en nada.
Gritalo fuerte que no lo saben.
Tengo pena en las piernas,
no hay camino que seguir,
no hay sueño al cual llegar.
Las ilusiones, las esperanzas, las utopías
fueron atrapadas por esos,
esos que no son mi gente.
Gritalo fuerte antes que atrapen tu boca.
Tengo pena en el vientre,
angustia por quienes aún no llegan,
pues les espera un nido que se cae a ramas
sobre un árbol que no existe
sin raíces en una tierra que se ha ido.
Les espera un sol que quema,
una lluvia que ahoga,
una pelota desinflándose.
Gritalo fuerte, no los entregues.
Tengo pena en las manos,
las cuales amarradas con nudos invisibles
sangran al escribir estos trazos,
las cuales lloran por entre tus tus uñas,
sus uñas, mis uñas, nuestras uñas.
Gritalo fuerte, tú sabes porque lloran.
Tengo una pena en la espalda,
no hay nadie atrás,
todos se fueron,
se fueron con ellos a cargar maletas,
bolsos, mochilas, carteras ajenas.
No hay nadie atrás,
al resto se los llevaron
por no querer cargar carteras,
mochilas, bolsos, maletas ajenas.
Gritalo fuerte, que te escuchen desde el pasto.
Tengo una pena en la cabeza,
una cabeza que ya no es mía,
llena de barras y números,
encadenada a mi cuello.
Esta no es cabeza,
es más bien cenicero.
Gritalo fuerte, sacude el polvo.
Gritalo fuerte,
siembra con tu voz.
No dejes que la cruz sea en vano,
no dejes de cosechar la pena de tus hermanos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Cuasi-homenaje a Benedetti


He llegado a pensar que después de todo, la conciencia es simultáneamente nuestro cielo y nuestro infierno. El famoso juicio final lo llevamos aquí, en el pecho. Todas las noches sin ser conscientes de ello, enfrentamos un Juicio Final. Y es de acuerdo a su dictamen que podemos dormir tranquilos o revolcarnos en pesadillas. Ni Salomón, ni psicoanalista. Somos juez y parte, fiscal y defensor, qué más remedio. Si nosotros mismos no sabemos condernarnos o absolvernos ¿Quién será capaz de hacerlo? ¿Quién tiene tantos y tan recónditos elementos de juicio sobre nosotros mismos como nosotros mismos? ¿Acaso no sabemos, desde el inicio y sin la menor vacilación, cuando somos culpables y cuando inocentes?.

La borra del café, Mario Benedetti

viernes, 16 de julio de 2010

Palabras

Pomposas zumbaban alrededor, hasta que agarré el mata-moscas y las aplasté cinco por cinco. Anticuadas masqué toda la vida hasta que aburrida las pegué en la mesa. Olvidadas ellas se mantienen secas. Coloquiales colecciono en un álbum junto a las fotos de mi abuela muerta y ex novio flojo. Simples dejo volar en la palomera llena de alpiste mental, mientras se pisan y ponen huevos que como de vez en cuando. Plagiadas escondo debajo del colchón, y a falta de pan, mira que son buenas. Cada tercer domingo de cada mes las dejó sueltas en la calle para que se mezclen o escapen, y así crear frases nuevas, seguir en limosna de letras.