domingo, 22 de marzo de 2015

Ítaca

Cuando te encuentres de camino a Ítaca, 
desea que sea largo el camino, 
lleno de aventuras, lleno de conocimientos. 
A los Lestrigones y a los Cíclopes, 
al enojado Poseidón no temas,
tales en tu camino nunca encontrarás, 
si mantienes tu pensamiento elevado, y selecta 
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta. 

A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si tu alma no los coloca ante ti.

Desea que sea largo el camino. 
Que sean muchas las mañanas estivales 
en que con qué alegría, con qué gozo 
arribes a puertos nunca antes vistos, 
deténte en los emporios fenicios, 
y adquiere mercancías preciosas, 
nácares y corales, ámbar y ébano, 
y perfumes sensuales de todo tipo, 
cuántos más perfumes sensuales puedas, 
ve a ciudades de Egipto, a muchas, 
aprende y aprende de los instruidos.

Ten siempre en tu mente a Ítaca. 
La llegada allí es tu destino. 
Pero no apresures tu viaje en absoluto. 
Mejor que dure muchos años, 
y ya anciano recales en la isla, 
rico con cuanto ganaste en el camino, 
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.

Ítaca te dio el bello viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene más que darte.

Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó. 
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.


*Constantino Kavafis

viernes, 13 de marzo de 2015

A Love Song

 What have I to say to you
When we shall meet?
Yet—
I lie here thinking of you.

The stain of love
Is upon the world.
Yellow, yellow, yellow,
It eats into the leaves,
Smears with saffron
The horned branches that lean
Heavily
Against a smooth purple sky.

There is no light—
Only a honey-thick stain
That drips from leaf to leaf
And limb to limb
Spoiling the colours
Of the whole world.

I am alone.
The weight of love
Has buoyed me up
Till my head
Knocks against the sky.

See me!
My hair is dripping with nectar—
Starlings carry it
On their black wings.
See, at last
My arms and my hands
Are lying idle.

How can I tell
If I shall ever love you again
As I do now?




*William Carlos Williams

sábado, 3 de enero de 2015

Típica familia


Llega una familia de cinco a la librería: Un papá, una mamá, dos hermanas y un hermano. Ya han venido antes. Siempre compran películas, exclusivamente películas. Si le hago caso a mis prejuicios puedo decir que viven en alguna comuna con harto pasto, hartos jeeps, y hartas nanas paseando perritos chicos; que votaron por Matthei en las elecciones pasadas y que no están de acuerdo con que se "mezclen" los colegios; que van a las procesiones de la Virgen del Carmen y son amigos del párroco de la Iglesia donde bautizaron a las niñas y al niño.
El papá es el típico papá que cuenta chistes fomes, la mamá es la típica mamá que no se ríe, nunca. El papá revisa todas las películas, las saca y las vuelve a dejar en su lugar, todas bien ordenadas, me dice chistes a mí también. La mamá no saluda al entrar, parece aburrida, pregunta por la película que se ganó el oscar, dice que el papá no sabe nada de cine.
La hija mayor es rubia, de cabello liso, con pecas, tampoco saluda al entrar, mira de reojo lo que hago, dice que todas las películas son malas o fomes, o ambas. La hermana de al medio no es rubia, no se parece a su hermana, es más bien crespita y chascona, se para atrás de la familia, o a un costado, habla poco, su mamá le habla a su hermana y su papá a su hermano, ella por mientras revisa libros y discos, le muestra a su hermana una película: Mira, es sobre Ana Frank. La hermana le contesta muy áspera: No me interesa.
El hermano menor es un típico hermano menor, revolotea por todos lados, se agacha, se sienta, se ríe, molesta a sus hermanas. De pronto toma un disco de Jhon Lee Hooker y se lo muestra a la hermana mayor, se ríe. La hermana dice: Ay papá, éste está obsesionado con los negros, los chinos y los indios. El hermano se sigue riendo.
La mamá le dice al papá que están aburridos y que lo esperarán afuera. El papá toma un libro sobre "Los Mil Días de Allende", lo hojea mucho rato. Todos quienes se sientan a hojear ése libro, al final lo compran o dicen que volverán a comprarlo porque "es muy bueno, Allende fue un gran presidente". Él termina de hojearlo y lo devuelve a la vitrina, compra "Él Teléfono Rojo" (Dr. Strangelove) de Kubrick junto a otras películas, como la ganadora del oscar de éste año. Hace un rato la hija y el hijo, se reían, le decían que no comprara esa película, que debía ser fome, la hija de al medio no opinaba. Cuando le pasé la boleta le dije que Kubrick nunca era una mala elección, a lo que respondió amable: Ah sí, la compro porque es una broma interna, mi hijo se va a reír cuando la vea.