domingo, 29 de mayo de 2011

Según yo Pedro Aznar la escribió para mí

Ella se perdió porque suponía lo que debería pasar.
Ella se perdió entre las palabras esperando que abran el mar.
Y siempre oyó lo que él no le decía, oía muy mal.

Ella fue y volvió por caminos ciegos, se quemó con fuego al pasar.
Ella fue y volvió ya sin compañía porque no quería cambiar.
Y siempre vio fantasmas que no había, veía muy mal.

Por hablar
Por no dormir
Por hoy vivir
en el ayer

Por guardar
dentro de sí
Por no salir
Por no perder

Ella se perdió cuando ni pensaba que la suerte estaba en impar.
Ella se perdió se metió en un viento que cortó su aliento al soplar.
Y siempre dijo lo que ella creía decía muy mal.

El día de mi cumpleaños

No he bajado del Olimpo
una noche salí ensangrentada de mi madre
muerta de vergüenza y dando los buenos días.
No fui bañada en aguas inmortales,
al contrario estuve trece días ahogada bajo un velo brillante.

Nací el día de las Susanas,
mientras las hojas amarillas ya muertas se suicidaban.
Llegue al mundo llena de pelos
y una frente sin estrella,
con un ramillete de esperanzas en la mano,
zapatitos de algodón
y ojos mirando hacia adentro.

No he bajado del Olimpo,
he brotado de la tierra
como todos los mios,
de la tierra sembrada con sudor y frío,
con angustia y vino.

Aquel día toqué la puerta carnosa de mi madre,
después de escuchar misa
y haber bailado toda la noche con los pajaritos de la casa.

martes, 10 de mayo de 2011

Agua corre por sus venas de metal

La calle está callada,

tosió todos las pisadas por la noche.

Ahora vuelve a pegar nuestros caminos a su antojo

para hacernos chocar

y creer que nos perseguimos.

Llora un poco por los atropellos

que sentirá en un rato,

lágrimas multicolores se juntan en la acera.


La calle respira por los hoyos,

luego exhala un vapor invisible por las grietas.

Después cruje

y vuelve a hundirse en el suelo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Desde que te conozco he pensado que eres como una casa

recuerdo en sepia de un lugar añorado.

Hueles a ropa que está guardada

y tienes sabor a hojas entre tierra húmeda.

Eres madera y soplo de viento nocturno,

cabritas saltarinas en la olla y gato ronroneante.

Desde que te conozco eres mi casa

me refugio en ti como luz en las mañanas.

Ella es un misterio

Eras tan pequeña cuando creíste perder la cabeza.
¿Acaso no te diste cuenta que estaba encadenada a tu cuello y sólo se había caído?
¿Puedes verla ahora?.

Ayer perdiste tu corazón, o eso creíste
porque está encadenado a tu cuello pero lo botaste sin notarlo.
¿No escuchas como lo arrastras junto a tus pies?.

Estás tranquila
porque sabes que la quinta esencia lo es todo.
Pero, ¿acaso eres ciega, o sorda?,
¿lo haces a propósito? ¿o no sientes?.

La respuesta es simple:
nunca recoges lo que está en el suelo.